MARTÍN PÉREZ MEDINA
CONFERENCISTA MOTIVACIONAL.

Si soy tu bebé

Tócame

Necesito tanto que me toques.

No te limites a lavarme, cambiarme los pañales y alimentarme

Acúñame cerca de tu cuerpo, besa mi carita y acaricia mi cuerpo.

Tu caricia relajante y suave expresa seguridad y amor.

 

Si soy tú niño,

Tócame

Aunque yo me resista y te aleje,

Persiste, encuentra la manera de satisfacer mis necesidades.

El abrazo que me das por las noches endulza mis sueños.

La forma en que me tocas durante el día me dicen cómo sientes.

 

Si soy tu adolescente.

Tócame

No creas, que porque sea casi adulto,

No necesito saber que aún me cuidas.

Necesito tus brazos cariñosos y tu voz llena de ternura.

Cuando el camino se vuelve duro, el niño que hay en mí te necesita.


Si soy tu amigo,

Tócame

No hay nada que me comunique mejor tu cariño que un abrazo tierno

Una caricia curativa cuando estoy deprimido, me asegura que me quieres,

Y me informa que no estoy solo.

Y tu contacto pudiera ser el único que lo logre.

 

Si soy tu compañero sexual,

Tócame

Podrías creer que basta la pasión,

Pero solo tus brazos rechazan mis temores.

Necesito tu toque de ternura que me da fe,

Y me recuerda que soy amado porque soy como soy.

 

Si soy tu hijo adulto,

Tócame

Aunque tenga mi propia familia para tocar,

Aún necesito que me abracen mamá y papá cuando me siento triste.

Como padre yo mismo, mi visión ha cambiado

Y los valoro aún más.

 

Si soy tu padre o madre ancianos

Tócame

Como me acariciaban cuando yo era pequeño

Coge mi mano, siéntate cerca de mí, dame tu fuerza,

Y calienta mi cuerpo cansado con tu proximidad.

Mi piel esta arrugada, pero goza cuando es acariciada

 

Si estoy en un ataúd,

Tócame

Que quiero sentirte hasta el más allá

No tengas miedo soy yo, quien te amo siempre

Y te da las gracias por estar, aquí en el camino del adiós.


 

                

       Carta de despedida

 

Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera. Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. 

A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. 

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo. Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.

Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.

Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan.”

 

Gabriel García Márquez.

Y pensar que Pudimos 

Y pensar que extraviamos
La senda milagrosa
En que se hubiera abierto
Nuestra ilusión, como una perenne rosa…

Y pensar que pudimos
Enlazar nuestras manos
Y apurar en un beso
La comunión de fértiles veranos…

Y pensar que pudimos
En una onda secreta
De embriaguez, deslizarnos,
Valsando un vals sin fin, por el planeta…

Y pensar que pudimos,
Al rendir la jornada,
Desde la sosegada
Sombra de tu portal y en una suave
Conjunción de existencias,
Ver las cintilaciones del zodíaco
Sobre la sombra de nuestras conciencias…

Ramón López Velarde.

Si tú crees que no puedes, estas en lo correcto no podrás, si piensas que puedes, también estas en lo correcto, lo lograrás.

 

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